Interrumpir el sedentarismo es fundamental. Ya sea en tu casa, en un corporativo o en el transporte, conoce cómo las pausas impactan en tu bienestar general.
No importa el escenario. En México pasamos mucho tiempo trasladándonos o laborando; integrar breves descansos es totalmente factible.
Trabajar desde casa nos puede hacer olvidar los horarios. A veces pasamos cuatro horas sin pararnos de la silla del comedor o el escritorio.
La pausa: Utiliza el momento en que calientas tu café o preparas un vaso de agua para caminar por la casa, estirar los brazos hacia arriba y mirar por la ventana. Son apenas 3 minutos que relajan la vista y favorecen la postura.
Estar atrapado en Periférico o en un viaje largo de metrobús obliga al cuerpo a mantener una misma posición durante lapsos prolongados, generando pesadez.
La pausa: Aunque el espacio sea reducido, si vas de pie, puedes alternar suavemente el peso de una pierna a otra. Si vas sentado, realizar rotaciones suaves de tobillos y relajar los hombros te brindará una mayor comodidad al moverte cuando finalmente llegues a tu destino.
Lo ideal es dedicar entre 3 y 5 minutos. El objetivo no es realizar una rutina de ejercicio completa, sino simplemente romper el ciclo sedentario y permitir que el cuerpo cambie de posición.
Cualquier movimiento que no suponga un esfuerzo cardiovascular alto. Caminar por la oficina, ponerse de pie mientras se atiende una llamada telefónica, o hacer estiramientos suaves de cuello y muñecas.
Un consejo práctico es dejar la botella de agua un poco lejos de tu escritorio, o poner una alarma discreta en el celular cada 90 minutos. Esto actúa como un recordatorio físico y auditivo.